miércoles, 31 de diciembre de 2008

La sorpresa

He aquí la sorpresa que muchos pasaron por alto:
Momboñombo Moñagallo, personaje de Única mirando al mar, se masturbaba.
[Revisar las páginas donde sale en el basural].

martes, 30 de diciembre de 2008

de la Victoria

Para Herminda.
Y para el imbécil de Francisco, so bestia!

No les falta la fe ni la esperanza,
pero sí les falta carne y pan.
No les falta iglesia ni prisiones,
pero sí escuela y hospital.
-Protesta!

Okupar, un casa, un terreno, una fábrica. La propiedad privada es el salvoconducto gubernamental. Okupar vamos, moverse de lugar y no en virtud gitanesca.
Había una vez una licorera abandonada.
Quitarse la bronca de encima y estrellarla contra ellos, los de siempre, los uniformados. Si hay que gastar zapatillas que sea corriendo en el asfalto y no de pie ante pomposos discursos.
Había, además, un montón de gentes. Gentes de estas que cuesta adivinarles la edad porque se sabe que lo que no ha vivido su cuerpo aún, lo ha visto su pupila.
Y qué se yo, pelear por algo más que un puño de marihuana. Tomar un edificio qué se yo, por algo más que sólo cantar versos desgarrados dentro.
Las gentes estaban casi muertas: de frío, de pañuelos antigases, de chancletas terrosas, de lágrimas pesadas, y dentro de la tumba en la que se retorcían con un resto de vidita, desconfiaban de las calidez humanitaria de una banda presidencial, estatal.
Enojarse por un puño de tierra de la que es dueña apenas una Chiquita (Co.). Sembrar qué se yo.
Un buen día, y estos llegan sólo después de un mal mes, casi un mal año, las gentes se cargaron como equecos con cuanto niño y olla podían sostener. Metieron al fuego algo de pan amasado y pensadamente engordaron sus mochilas con todo lo que necesitaban, que de por sí no era muy diferente a todo lo que tenían.
Barrer tierra, poner un block, qué se yo.
Entonces, a la una de la mañana de este buen día, escondidos en un amable colchón de niebla, las gentes caminaron en silencio antisepulcral bordeando manadas de carabineros que (bondad y soplido de algún Francisco?) ya bordeaban la licorera abandonada.
Resistir, qué qué qué se yo.
Había una vez unas gentes que llegaron a su casa bordeando una licorera abandonada. Pusieron sus carpas, sus calles, sus casas. Pusieron incluso su vigilancia que avisaba de la paca cerca. Pusieron su nombre y lloraron a su muerta, porque en la toma, la niebla no fue suficientemente gruesa para tapar la bala nada perdida que mató a la guagüita.

jueves, 25 de diciembre de 2008

A que jode decepcionarse

A que sí.

Ya no rebusco en la mierda pa sentirme defraudado.
-Gritando en silencio

Bufete de abogados

Para Caro, honrosa excepción

Forrado de lino y cuero de vaca marina estiró la leve arruga en su corbata sobria e importada vía England. Lekapit caminó casualmente cascando sus tacones de madera hasta un extremo de la barra y con movimientos ocho veces practicados con anterioridad saludó al mesero, dio la mano al pelado encorbatado que le seguía en la fila, agarró las pinzas y el tenedor más brillantes del mesón. Paseó derechamente la vista por los bocados, las fuentes y los bidones antes de decidirse por este abogado o aquella salsa. Al otro lado del salón Lanarch observaba, puños en los bolsillos y muy serio.
Aunque en apariencia selectivamente, Lekapit iba agarrando cucharadas enteras de encorbatados de bastilla perfecta, rollitos de administrativos, abogados privados en salsa blanca, penalistas con miel de abeja, uno tras otro, montañas de abogados, muy elegantemente acomodados en el plato eso sí, pero toneladas. Los demás en el salón se hacían los locos volteándo la mirada ante la insaciabilidad de Lekapit, aunque los fuera a dejar sin comer.
Lanarch, de pocos amigos y cojo ligeramente se puso el último en la fila y esperó mientras los recatados señores se exhibían cejilevantados y con hambre. Lekapit no esperó a los demás y empezó a tragarse a los pequeños hombrecillos que ya se habían puesto a discutir de un plato a otro. Lekapit los dejaba pasar por su garganta sin que los rozaran sus dientes siquiera, llegando enteros hasta el estómago donde finalmente se asumían parte de Lekapit cuando los envolvían sus gases gástricos.
Tipos y tipos después Lanarch se sirvió su plato, bastante frondosamente también, pero con la pomposidad de lado. Tuvo que raspar un poco los platos y sacar trocitos de abogado desbaratado; tal era la delicadeza del resto para que le quedara comida. Lekapit le miraba con envidia de su plato repleto frente al suyo ya casi vacío. Los hombrecillos del plato de Lanarch intentaban hacer algún contacto visual con Lekapit, deseosos de ser engullidos sin dientes recalcitrantes de por medio, como todo buen abogadito. Lanarch le incrustó el tenedor al de chaqueta café para que se calmaran. Se sentó y empezó a cortar uno a uno sus omelet de abogados públicos y todo el resto de parafernalia alimenticia que se había servido. Los descabezaba de un dedazo, como cuando se juega a las canicas, luego los dejaba hechos trocitos. Picados todos los burocratitos Lanarch se levantó, se encaminó a la salida y se echó una profunda carcajada sonora que logró voltear todos los monóculos y pelos canosos de los personjillos circundantes.

-¿No come usted Lanarch?

-Es bien sabido que a todos los chanchos les llega su San Martín, y a los abogados, su día del juicio.- dijo Lanarch.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

En defensa de las viejas costumbres

Tengo una amiga que es como una geisha.* Primero cede a los hombres, les otorga la relación con nombre y el sexo, y después se las va arreglando para quererlos. Les ronronea , se pone minifalda, come con ellos y se deja querer. Su parámetro es que la prefieran a ella. Y le duran las relaciones... largas y míticas como pene de negro, (sin agraviar (que no creo)). Yo le pregunto que cómo hace y ella me dice que es lo mismo que tomar decisiones bajo la lluvia. Mentira, en realidad yo nunca le pregunto nada así que no se cómo hace o si tiene o no que ver con aguaceros. Pero me deja pensando en las bondades de su táctica inconciente, digo yo inconciente porque tan calculadora no será, y mira que a lo mejor funciona. En vez de intentar querer a alguien y luego emparejarse, emparejarse y luego quererlo. Pero hacerlo inconcientemente para no sentirsre cínico. Mamé. Bueno, o tradicionalmente, asiáticamente. Hum. Chinos: traiganos las costumbres sin impuestos. No no no, que es esa remolonería, a mi que me canten la consentida.

Me duele algo aquí, en el pecho... ah era un botón.

*Las geishas no se casan o no es el punto, pero calza.

La madrugada que lacto

Hay que acostarse tarde para no despertar a media noche entre líricas que, moraleja borrada, son tamboras que, como si no me lo recordara cada pared y puño de tierra, la ciudad entera se ríe al oído, Miedosa, Verborreica, sin haberle escupido la cara a un paco, fronteras intactas como el poder, ningún plano arreglado, medias sonrisas, medios libros, medios discursos, medios golpes por la cresta.
Cero empatinamientos porque los tomados te revientan cuesta abajo como bicicleta sin frenos, y al final lo único que me sube la adrenalina son las sobredosis en ataques asmáticos, [[que sexy el asma para los escritos de todos por cierto, ya los quiero ver con la mascarita a las tres aeme]].
Aún no definir si la gravedad que me jala al piso es una cualidad meramente física o una forma de vida, bastante patética por lo demás que no me deja flotar pero siempre aterrizar demasiado. O será una composición matemático gaseosa de la atmósfera lo que me aplasta apenas encimita de la tierra pero que en vez de alivianarse con semejante hueco ozono deja entrar medio cosmos para hacer más peso, pero cosa curiosa, pendejismo astral, nunca aplasta hasta los añicos, (¿o será venganza?) Es que hoy, es que ayer, el resquemor no es a las pesadillas, es solamente a seguir dormidos. Es que mañana repitiré, es que hoy. Ay, pupila llena de luz y nunca de cara al sol.
Evitar la arcada final al recordar que me gana más el miedo que la bronca. Evitar la arcada y tragárse el vómito.

andrés: por qué despierta?
kuila: me desperté, me desesperé, me desesperté pues.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Desjustificarse o Ánimos de cambio

"Yo quiero saltar los muros
que rodean nuestros miedos
si es que nos quedamos mudos
antes ya fuimos ciegos"
-Banda Jachís

Yo quisiera dar una palabra de apoyo o un grito de guerra, pero mi palabra es silencio y mi grito chillido tragicómico. Se ve que nadie quiere la rutina, caminando siempre las mismas calles a las mismas horas, con las mismas alternatividades nosotros, pero el cielo nunca se pone amarillo ni el charco salpica para abajo, y sobretodo nunca se pone solidario, pensamiento demasiado para salir corriendo, bah, caminando con calma a algún otro grado, pensamiento demasiado poco para construir más que discuciones proselitistas. Tolerancia pendeja a adoctrinamientos cristianos y a la ultraderecha: democracia. Yo.
Falta marchar no a rayados edificios en bailongos descalzos, mas marchar-se.
Falta el desencantamiento del primer mundo, el decantamiento del tercero.
Dejar de escribir, apropiarse de la historia, validar nombres, tomar un edificio. Compañeros, camaradas, no hay quien me convenza? Que mis ánimos se caen, sálvenme, dejenme creer, oblíguenme a actuar. Sacúdanme, no quiero, seguir.
Llorar en seco es una parodia, gritar al cielo ahogante: dios se suicidó hace rato.
Entender que la revolución no se hace en las aulas.

De las ganas

Para que obviar que los encajes voltean miradas, o la media piel con bragas producen exhalaciones. Él te tiene ganas, ella quiere. Apretar, rozar, extremar la piel erizada con el amigo de ojos claros, un agarrón de nalgas a la profesora, mover el dedo abdomen abajo. Que carajos resulta más fácil evitarlo. No, porque ella quiere, él tiene sábanas blancas (aún). Quiero quitarle la camiseta y embetunarlo de dulce, que se deje hacer, que me haga y que tomemos café o cigarro después, hasta que lo vuelva a ver una tarde de espacios libres coincidentes, amistosos encuentros con luz blanca tras la cortina, difusito. Que el labio entreabierto produce halaciones.
Y no me diga que usted no le tiene ganas a su vecino que sale en pijamas a comprar, a la nena con la que coincide en el bús. Dígame que siempre ve a los ojos a sus amigas. Cojamos, no me diga que no, vamos, cojamos, deje su moral cenando en navidá y chupe conmigo. (se asustó con las palabras?) Empapémonos.
No me jodan, (bueno sí), hay cuerpos que quiero para zurcir calcetines, tocar pajaritos, comprar lana, juntar las tazas pero de usted lo que quiero es salpicamiento, perdone si no me sublima su pensar, a lo mejor le hago un poema a su orgasmo.


-Hola, vengo a pedir a su hija.

-Quiere decir, la mano de mi hija.

-No, su concha.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

viernes, 12 de diciembre de 2008

Feliz Aniversario y Sonrisas

Y ustedes perdonarán el retraso.

Para el general y la puta que lo parió
10-dic-2006

La sangre se agolpaba en el ventrículo derecho, a punto de dejar de funcionar, como siempre. Las venas de los ojos rojas, rojas miseria, hacían alegrísimas combinaciones con el amarillo purulento de las pupilas y el brillo de las lágrimas amontonadas. El culo fruncido como quien tuvo un gran accidente, nacer u otro, con la mierda a punto de salir por entre los dientes si no se aflojaba el poto, pero total, este tipo lo único que tuvo recto alguna vez fue su ano.
La almohada sudada hasta el asco, hasta el peso de la funda, tenía que soportar las viejas canas que cubrían piel que cubría ideas que cubrían sangre. El cuello arrugado como un cuerpo que estuvo mucho tiempo en el agua, tal vez en el mar... tanto como un muerto hundido meses en el mar. La guata ancha, obesa de banquetes vitalicios, de trozos de carne mutilados. Las tetillas parchadas de máquinas que ¡oh! intentaban desagolpar el ventrículo. El pene flácido e inútil, insignificante a pesar de haber inyectado cinco idiotas al mundo. Un guiñapo.
El viejo estaba sólo y en urgencias. Había bulla de fondo es cierto, nunca faltan los torcidos que ni con ajo espantan ese gustillo por la muerte y las paradas militares carajo. Pero él estaba só-lo.
Pero que es eso, una sonrisa al lado del viejo, será la esposa, será Marco Antonio, cualquier conchesumadre. Ah no, hay otra sonrisa, que rico, y camanances y más sonrisas. Parece que se mejora el viejo, que a-le-grí-a. Y ojos contraídos de risa, y manos aplaudiendo y cosquillas en el aire viciado. Y sonrisas, y sonrisas y sonrisas. Son risas. Son manos que dejaron de aplaudir y se acercaron al cuello como si fuera una canción de resistencia que había que aplastar porque estorbaba, porque había que reducir espacio, por diversión, manos de hombre. Son manos, no de cirujano precisamente, que tiraban de los parches y los cables de las tetillas a falta de cargas eléctricas, son manos de mujer. Son manos que descubren un miembro aguado y verrugoso y lo arrancan de un tirón fatal, como quien arranca a un padre de la casa en la madrugada, son manos de niño. Son muchos, muchas, cabritos, obreros, maestros, doctores, cantantes, extranjeros, es to-do-el-mun-do, la leche diaria, el empleo, la salud pública, los productos en el supermercado, las noches sin insomnio, los libros en los muebles sin bolsas plásticas ni tierra, el cobre, la organización popular. Es la línea entre la venganza y la justicia, sin cumplirse ninguna, burladas por las influencias y la edad.
El ventrículo hinchado, como un cuerpo amoratado, a punto de detenerse. El poto cagado, como el de una guagüa recién nacida que no tiene mamá que la atienda. Las canas crispadas, como un despistado en el toque de queda. El pene caído, como más de tres mil chilenos.
14:15pm. Al ventrículo no le cupo el ego y estalló. Lástima que no nos pringaron los remordimientos, al parecer nunca se presentaron.
De Chile para el mundo: sonrisas.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Para mí

Ke no tengo ganas de fingir, ke para eso ya salí de teatro, ke estoy tan trankila ke me incomoda. Ke soy injusta e idiota. Ke ya veremos. Ke voy a seguir consejos de Sonotone.
Ke me voy.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

MALVIVIENDO

Promocionando lo GENIAL
Del país donde al culo le dicen culo y a la teta le dicen teta.
Maravillosos videos MALVIVIENDO
Salu2 y provecho

lunes, 8 de diciembre de 2008

Producto de exportación

La cocina de gas grande y caliente, con una pequeña fuga. El ventilador demasiado pequeño. Las paredes rojas como esperma de vela. Y la olla hirviendo completamente, dejando explotar alguna que otra cáscara de naranja entre las burbujas espumosas de litros dulces y amarillos de mermelada.
Uno tomó una espátula y un frasquito para retirar lentamente la espuma. Batía batía, y la espuma se iba concentrando de un lado y aclarando la superficie cristalosa de la sustancia. El otro hacía pirámides, pirámides de envases para llenarlos de mermelada hasta el borde, apenas antes de la tapa. Cuatro pirámides, dos frasquitos llenos.
El de la espátula la soltó en el lavatorio y agarró un cepillo. El de los envases lo dejó y agarró al niño. Lo cepillaba uno, lo cepillaba suavemente, porque aunque últimamente venían sin ningún pelo importante, a veces había una primera pelusa en la coronilla que era mejor retirar. Le separa un poco los dedos el otro, para que no quedara un espacio de cuerpecito sin bañar. Uno dejó el cepillo y agarró un pie. El otro dejó los dedos y agarró el otro pie. Apoyaron la olla contra la pared para que no se fuera a caer y sumergieron al bebé en la mermelada amarilla, un segundos tan solo, una primera mano, pero salió lindísimo el nene, todo recubierto de caramelo de naranja, dulce dulce! Un segundo baño, dos capas gruesas decía siempre el jefe. Uno lo sostenía de los dos pies para que se secara y no se maltratara esa linda superficie lisa lisa de la mermelada secando en una nalga, en una pantorrilla. El otro calculaba para pegarle el mordisco de prueba, que ante todo era el sello de garantía.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Entre ojos

Para el ke pueda re dibujarlo bonito

sábado, 6 de diciembre de 2008

Alcancía

-Señor ¿le gustaría colaborar para la fiesta de navidad para niños pobres organizada por los scouts?

-No niño, eso no es más que una curita en una gran enfermedad.

-¿Señor?

-(Inconsciente)

viernes, 5 de diciembre de 2008

Optimismo de té

Que me quiten el fresco de las plazas con sombras de respaldos, la cerveza fría en la playa, el carné de la biblioteca, las ramas para escalar, la almohada que huele mis orejas y mi cuello todas las noches.
Los años bisiestos, los bostezos que sacan lágrimas, quítenme el chapoteo en las orillas de los lagos, las palabras esdrújulas, la llamada en la mitad de dos días, el agua tibia en la nariz fría de las madrugadas, el hueso de cadera sobresaliente, las miradas entre calles y desconocidos, los músculos arratonados, las bufandas de lana.
Los planes un día domingo, el sexo con música abrupta, los viajes con lecturas, el brownie especial, las fotos espontáneas, las guindas en cambuchos de papel, los terceros pisos.
La lengua cualquiera, los balcones con atardeceres, las pastillas para el dolor de ovarios, el primer sonido de mar, el pelo desordenado, el poder pararse de manos, los condones en cajitas de tres, los nudos de las pulseras, el ronroneo fundido, el sutil sarcásmo, las cornisas todas.
Quítenme los encuentros musicales rebuscados, el mordisco en el lóbulo, las rimas aprendidas, el chocolate con almedras, el eco de los salones, los sueños de serpientes, el mareo del cigarro olvidado, la borrachera extrovertida. Llévense el puente colgante, los dientes recién lavados, el ombligo, las rayas en las camisas, el café en sillas de plástico, el vino en taza, la estampilla lejana, incluso este sol cabrón de ocio que se escondió por meses y que ahora revienta la ventana y los oídos con violenta alegría. Pero. Por vida mía. No me quiten el té negro.
O mejor no me quiten nada.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Año nulo

Me das pena porque te lo dieron todo,
pero nadie te enseñó pa' qué servía.
Poncho K

Horas, horas, horas.
A la mediocridad acá la llaman "sistema inclusivo", se pasean en el concepto. Si hay gente que venga de colegios públicos a las universidades he tenido la curiosa coincidencia de conocer sólo... 2. Sistema caído en discursos no ya sólo de políticos sino de profesores, sino de estudiantes! Su privilegio empezó en la cuna.
Hay que nivelar los conocimientos de los distintos estudiantes es cierto, pero que cinismo les hace creer que eso es inclusividad... se alejan, se alejan mucho, nivelan para abajo, empiezan a cavar.
Mejor compremos cornflakes, en la de menos alguno viene premiado con un título dentro, es más rápido.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Ortoepía enriquecida

Para kienes conocieron el diccionario

En otros paralelismos (y no hablo de Kuwait ni de Conecticut) la alfalfa, el beleño y la mandrágora no son sino barbitúricos rociados de paprika y mostaza que se consumen a ultranza durante la eucaristía en ánimos unánimemente contritos. No sea pelafustán, no se asuste, el abigarrado despiporre alimenticio que se desparrama por las comisuras de los asistentes de la Eclesiastés, como si fueran el díscolo prepucio de los tentenpiés que chorrean de sus bocas, ni es astringente ni genera carraspera, que además para eso hay un sifón con vino bendito. A lo más provocará una leve sinestesia, igual que cuando se juntan los isótopos y el estroncio, y es cierto, en los casos graves se debe aplicar un catetér mediante operaciones viscerogénicas en vericuetas partes corporales (una ubre, un peroné). Los mozalbetes terminan muchas veces bruñidos, pero también los hay impertérritos que aguantan.
En las Antípodas, la jurisprudencia del triunvirato de Asturias, Covadonga y Bilbao han dictaminado, mediante un costoso palimpsesto, mamotreto escrito por un amanuense, que todo moscardón portador de la ya nombrada sinestesia será prontamente entapetado y enviado sin remordimiento a Alicante, Rapa Nui o Tarbaca, según el giro del barlovento. (Y eso que los respectivos profilácticos ya habían llegado a las zonas).
Para evitar la migración de la enfermedad, algún califato berebere ha sugerido también, la construcción con mampostería de fronterizos edificios panópticos, rodeados de baobabs y custodiados por lémures que recuerden ulular al ver peligro.
Rubrico todo lo que he dicho, y sin abuso de peyorativos y mucho menos de vernáculos, lo digo más bien con una picazón de retroflejo.